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Lechones más robustos desde edades tempranas: El rol de la nutrición de la cerda

Lechones más robustos desde edades tempranas: El rol de la nutrición de la cerda

Por: Paola López Colom
Líder del equipo técnico porcino
en Trouw Nutrition Sur y Centroamérica

 

Cuando se habla de la etapa más crítica dentro de la producción porcina, casi siempre se piensa en el momento del destete, ya que es cuando la salud y el desarrollo de los lechones se ven más comprometidos. De su adecuado manejo depende su capacidad para alcanzar rendimientos óptimos a lo largo de todo su ciclo productivo, hasta llegar al matadero (Cabrera y otros, 2010). Es por ello que garantizar un manejo adecuado, como el control de la temperatura ambiental, la implementación de programas de vacunación y la aplicación de medidas sanitarias, que contribuye a reducir el riesgo de enfermedades, mortalidad y bajos rendimientos durante esta fase de transición, es una necesidad evidente para todos los involucrados en el sector.

Por su lado, el destete requiere especial atención desde el punto de vista nutricional y es que su repercusión es clara y directa sobre el desarrollo del lechón. Durante la etapa previa, en maternidad, existe un mayor margen de maniobra para mejorar el peso del lechón en las futuras etapas (Blavi y otros, 2021), siendo común el uso de lactoreemplazantes o suplementos lácteos junto con la madre, así como el uso de creep feed para facilitar su adaptación al alimento sólido y así apoyar tanto la maduración del sistema digestivo e inmunitario como el equilibrio de la microbiota intestinal. De igual manera, las dietas preiniciales deben formularse con ingredientes de buena calidad, altamente digestibles y asimilables, además de incluir saborizantes e ingredientes atractivos para el lechón y minimizar la depresión que se da en el consumo durante los primeros días posdestete Ahora bien, si consideramos el tiempo total de vida del cerdo, desde su etapa fetal hasta su salida, estimado en unas 23 semanas, podemos observar que aproximadamente más del 40% de su vida transcurre dentro del útero materno. Si, además, incluimos la etapa de lactancia, al menos la mitad de su vida depende fundamentalmente de la madre. Por ello, que, a resumidas cuentas, el potencial productivo de los lechones dependerá en gran medida de la condición y del manejo adecuado de la cerda. Y no solo desde el punto de vista nutricional del lechón, sino que la nutrición materna influirá también sobre su inmunidad.

De hecho, aunque las cerdas y sus camadas representan una pequeña fracción del hato, constituyen el núcleo productivo de la granja. La etapa de lactancia, a pesar de ser breve en la vida de la cerda, implica un aumento significativo en sus requerimientos energéticos,  llegándose a triplicar (NRC, 2012). Es también durante este periodo cuando se presenta la mayor mortalidad de lechones, con un promedio del 11 al 13% en Latinoamérica (Naranjo y otros, 2024). Sin embargo, como mencionamos anteriormente, este es también el momento con mayor posibilidad de mejorar los pesos al destete. Ante este desafío, la leche materna deviene en el alimento más importante para el lechón y, a priori, el menos costoso, ya que la cantidad producida por la cerda será el principal factor que determine la ganancia de peso del lechón lactante (Noblet y Etienne, 1990).

La producción de leche en la cerda está influenciada por diversos factores, como el momento de la lactancia, su estado metabólico, la salud y el peso vivo de la cerda, el tamaño de la camada, la frecuencia de succión de los lechones, la temperatura ambiental y la cantidad de tejido mamario. La producción diaria puede variar entre 400 a 2000 mL, alcanzando el pico a la tercera semana posparto y declinar luego. La composición también depende de todas estas variables y su calidad se relaciona de manera inversa con la cantidad producida.

Específicamente, al inicio de la lactancia, los contenidos de grasa y proteína son más elevados, disminuyendo conforme se alcanza el pico de producción. Esto también se relaciona con la producción inicial de calostro, que contiene una mayor concentración de sólidos totales y proteínas, principalmente globulinas, esenciales para la transferencia de inmunidad pasiva al lechón (Park, 2011).

Aproximadamente, la mitad del nitrógeno y de la energía que consume la cerda van al lechón a través de la leche (SoláOriol y Gasa, 2016). Aparte, aproximadamente el 50% de su contenido son aminoácidos esenciales y semiesenciales y es también la principal fuente de minerales para el lechón lactante (Park, 2011). De hecho, la leche de cerda es una de las más ricas en contenido mineral entre los animales domésticos, destacando por su alto contenido en cenizas, Ca, P, K, Zn y Fe. La deficiencia de alguno de estos minerales, especialmente Ca, P, Na y Fe, se asocia con una disminución en la producción láctea. Sin embargo, las deficiencias de otros minerales como I, Cu, Zn y Mn no pueden corregirse únicamente mediante la suplementación mineral en la dieta de la cerda, con excepción del selenio. En el caso del selenio, la efectividad de los suplementos depende de su fuente: las formas inorgánicas tienen un efecto limitado sobre su concentración en la leche, mientras que las fuentes orgánicas no (Suttle, 2015). En esta línea, el uso de fuentes orgánicas en cerdas reproductoras ha demostrado beneficios no solo en parámetros reproductivos sino también en la vitalidad y desempeño de los lechones (Figura 1).

En cualquier caso, el esfuerzo metabólico que realiza la cerda para producir leche no suele ir compensado por un aumento proporcional en su consumo de alimento, por lo que suele movilizar sus reservas corporales para cubrir esta demanda.

De hecho, pérdidas superiores al 10% de su peso pueden tener repercusiones a largo plazo, con peores condiciones para la gestación subsiguiente, traduciéndose en camadas con lechones de bajo peso al nacimiento y en la aparición de anestros (Foxcroft y otros, 2009). Por consiguiente, para que la nutrición de la cerda sea exitosa, debe considerarse a lo largo de toda su vida productiva, prestando especial atención al monitoreo de sus reservas corporales, las cuales están directamente relacionadas con el manejo alimenticio y el consumo voluntario. Esto es interesante, porque cuanto antes comienzan a consumir alimento tras el parto, mayor será su ingesta durante toda la lactancia, asociándose positivamente con el desempeño reproductivo en los ciclos subsiguientes (Koketsu, 1996).

En este sentido, existen diversas estrategias para mejorar la producción de leche en la cerda y que vienen de la mano de estimular su consumo: Formulación con ingredientes de alta calidad, ricos en energía, proteína y nutrientes esenciales; uso de suplementos nutricionales, como la carnitina, que favorece el transporte de ácidos grasos y la obtención de energía, o extractos herbales con efecto galactogogo, que estimulan la producción de leche; la inclusión de palatantes y saborizantes, que no solo estimulan el consumo voluntario de alimento por parte de la cerda, sino que también pueden influir positivamente en el consumo de leche por parte del lechón a través del aprendizaje materno (Blavi y otros, 2021); y la disponibilidad y calidad del agua, directamente relacionado con el consumo de alimento. Además de ser segura y fresca, el agua debe ser apetecible para losanimales. Para este caso, estrategias como la acidificación pueden mejorar su aceptación y palatabilidad (Figura 2).

Además, las cerdas modernas son más exigentes en términos productivos, pero tienden a ser más delgadas que antes, lo que exige insistir en adaptar los programas de alimentación a su condición corporal. El impacto de una cerda con sobrepeso durante el parto y la lactancia es más significativo de lo que se pensaba anteriormente. Las cerdas gordas tienden a consumir menos alimento durante la lactancia (Li y otros, 2023), lo que repercute negativamente en el desempeño de la camada. Por un lado, es fundamental cuidar la alimentación de la cerda durante la gestación, especialmente en la fase final, ya que en ese periodo se desarrolla el tejido mamario necesario para la producción de calostro y leche, y aumenta el crecimiento fetal y placentario (NRC, 2012). No solo la restricción alimentaria antes del parto, sino durante las últimas dos a tres semanas de gestación, junto con el uso de dietas bajas en energía y altas en fibra durante el parto y los primeros días de lactancia, parecen mejorar la función intestinal y favorecer el inicio de la lactación (Li y otros, 2023).

Por otro lado, el crecimiento fetal durante el último tercio de la gestación, junto con la síntesis de calostro y la producción de leche durante la lactancia, someten a la cerda a un estado catabólico que conlleva un aumento en la producción de especies reactivas de oxígeno (ROS, por su nombre en inglés), lo que induce a estrés oxidativo. Durante estos periodos, las cerdas experimentan un mayor grado de estrés oxidativo e inflamación, lo cual se ha asociado con una menor producción láctea (Blavi y otros, 2021). Los niveles de ROS y el estado de oxidación, tanto en cerdas como en lechones, impactan sobre el crecimiento de los lechones durante la lactancia y el periodo posdestete. Esto abre oportunidades para implementar intervenciones nutricionales dirigidas a mitigar el daño oxidativo. Relativo a esto, las vitaminas, los minerales traza y los antioxidantes biológicos como extractos herbales y aceites esenciales (ver Tabla 1) pueden desempeñar un papel clave en la neutralización de los radicales libres de oxígeno, contribuyendo así a mejorar la salud y el rendimiento tanto de la cerda como de sus lechones.

En resumen, la cerda es la pieza central del éxito productivo porcino, ya que su nutrición, salud y manejo durante la gestación y lactancia impactan directamente en la calidad, inmunidad y crecimiento de los lechones. Aplicar las estrategias nutricionales adecuadas, el control del estrés oxidativo y la atención a factores como el consumo de agua, la condición corporal y la calidad de la dieta, permitirán mejorar la producción de leche y obtener lechones más robustos y saludables a lo largo de su ciclo productivo.

Referencias:
Para acceder a la bibliografía completa puede comunicarse al siguiente correo: marketinglatam@trouwnutrition.com

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