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Profundizando en el Impacto del Estrés por calor en cerdos (Primera Parte)

Profundizando en el Impacto del Estrés por calor en cerdos (Primera Parte)

Autor: Actualidad Porcina

 

El estrés por calor en cerdos representa un reto multifacético para la industria porcina, que va más allá del bienestar animal y toca aspectos fundamentales de la producción. Este fenómeno, caracterizado por la reducción en la ingesta de alimentos durante los meses de verano, afecta significativamente tanto a los cerdos de engorde como a la manada reproductora.

La disminución en el consumo de alimentos no solo conduce a una menor tasa de crecimiento y eficiencia alimentaria, sino que también implica pérdidas económicas considerables para los productores. Las repercusiones del estrés por calor se extienden más allá de la alimentación y el crecimiento. Esta problemática impacta directamente en la salud y productividad de los cerdos, evidenciándose en el rendimiento deficiente de los cerdos de crecimiento-finalización y en efectos adversos en la manada reproductora. La limitada capacidad de los cerdos para sudar y disipar el calor, una característica que los hace particularmente vulnerables a las altas temperaturas, exacerba estos desafíos. Por lo tanto, las estrategias de mitigación son esenciales, atendiendo tanto a la economía de la producción como al compromiso con el bienestar animal.

Además, el estrés por calor afecta la reproducción de las cerdas, con una disminución en las tasas de parto y en el total de cerdos nacidos por camada. Estos efectos reproductivos negativos se extienden también a la descendencia, con lechones que nacen con un menor peso corporal y un mayor riesgo de mortalidad. Esta reducción en la eficiencia reproductiva, sumada a los impactos en la fase de crecimiento, subraya la necesidad de estrategias eficaces de manejo para mitigar el estrés por calor.

El estrés térmico no solo afecta a los cerdos de engorde, sino también a aquellos en regiones tropicales, donde las altas temperaturas son una constante. Los cerdos en estas zonas experimentan una reducción en la ganancia diaria de peso durante el verano, lo que afecta directamente a los pesos al momento de la venta y requiere de un periodo más largo de alimentación para compensar esta pérdida de peso.

En un nivel más detallado, el estrés por calor provoca cambios en el metabolismo de los cerdos. Esto resulta en una composición corporal alterada con mayores depósitos de grasa y una reducción en la calidad de la canal. Estos cambios metabólicos se reflejan también en el perfil metabólico de la orina y las heces, evidenciando un aumento en ciertos metabolitos que pueden estar relacionados con daños intestinales y cambios en la digestión y absorción de nutrientes.

Datos importantes

Aumento de Temperaturas Globales Según el Quinto Informe de Evaluación del IPCC, la temperatura media global ha aumentado en aproximadamente 1.1 grados Celsius desde la era preindustrial hasta 2020, y sigue en ascenso. (Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC). (2014). «Climate Change 2014 Synthesis Report Summary for
Policymakers).

Retroceso de los Glaciares: Datos de la NASA han mostrado que la mayoría de los glaciares en todo el mundo han retrocedido
a tasas aceleradas en las últimas décadas, contribuyendo al aumento del nivel del mar. (National Aeronautics and Space
Administration (NASA). «Glacier and Ice Sheet Melt».

Eventos Climáticos Extremos: El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) ha confirmado que la intensidad y frecuencia de eventos climáticos extremos, como huracanes y olas de calor, han aumentado como resultado del cambio climático. (Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC). (2022). «Climate Change 2022: Impacts, Adaptation, and Vulnerability).

La investigación ha mostrado que diferentes estrategias dietéticas, como la adición de zinc orgánico, pueden influir en la forma en que los cerdos responden al estrés por calor. Experimentos han demostrado que, bajo condiciones de estrés térmico, los cerdos alimentados con dietas modificadas pueden presentar un crecimiento diferente en comparación con aquellos en zonas termoneutrales.

El estrés por calor también es un problema mayor para cerdos más viejos y pesados, y afecta especialmente a las cerdas y verracos. Si las temperaturas se mantienen altas durante períodos prolongados sin alivio de enfriamiento, se pueden producir disminuciones significativas en el rendimiento y la eficiencia reproductiva.

Los cerdos intentan activamente disipar el calor excesivo a través de una mayor tasa de respiración y reduciendo su ingesta de alimento. Esta última es una estrategia clave para disminuir los incrementos calóricos, ya que la reducción en la ingesta de alimentos disminuye los procesos metabólicos y el aumento calórico asociado con ellos.

En conclusión, el estrés por calor en los cerdos es un problema complejo que requiere un enfoque integral para su gestión. Abarca desde el diseño de instalaciones y sistemas de enfriamiento hasta la nutrición y el manejo del ambiente. Con los desafíos adicionales presentados por el cambio climático y el calentamiento global, se espera que el estrés por calor sea un problema creciente, haciendo imperativo el desarrollo continuo de estrategias eficaces para su mitigación.

La Fisiología del Cerdo

La singularidad de la fisiología del cerdo desempeña un papel crucial en su vulnerabilidad al estrés por calor. A diferencia de otros animales de granja, los cerdos tienen una capacidad muy limitada para regular su temperatura corporal mediante la sudoración, unmecanismo vital en la termorregulación de muchos mamíferos.

Esta característica fisiológica los pone en una desventaja significativa bajo condiciones de altas temperaturas, impactando directamente su salud y productividad. Entender estos aspectos es fundamental para desarrollar estrategias de manejo eficaces que protejan a los cerdos del estrés térmico y sus consecuencias. Los cerdos son más sensibles al calor
que otros animales debido a su limitada capacidad para sudar. La sudoración es un mecanismo esencial para la termorregulación en muchos mamíferos, permitiendo la disipación del calor a través de la evaporación. Sin embargo, en los cerdos, esta ruta de enfriamiento es casi inexistente, lo que los deja con menos opciones para regular su temperatura corporal bajo condiciones de estrés térmico.

Durante el verano, los cerdos enfrentan una reducción significativa en la ganancia diaria de peso debido a su capacidad limitada para disipar el calor generado por los procesos metabólicos. Este desafío se traduce en pesos más ligeros en el momento de la venta y la necesidad de alimentarlos durante más tiempo para compensar la pérdida de peso, aumentando
así los costos de producción.

Bajo condiciones de estrés por calor, como en ciclos de temperaturas de 35/25 °C, los cerdos muestran dificultades para disipar el exceso de calor, lo que resulta en un aumento de su temperatura corporal más allá de la zona termoneutral. Esta incapacidad para mantener una temperatura corporal estable bajo estrés térmico se manifiesta en una reducción de la ingesta de alimento y en una disminución del crecimiento, afectando la eficiencia general de la producción.

La fisiología del cerdo responde al estrés por calor alterando la forma en que utiliza los nutrientes. Los cerdos criados en ambientes de estrés por calor tienden a tener más depósitos de grasa en comparación con aquellos en entornos más frescos.

Esta alteración en el metabolismo lleva a un cambio en la distribución de nutrientes hacia un mayor crecimiento de grasa en lugar de proteínas, lo que afecta la calidad de la carne y la eficiencia del crecimiento. Los cerdos bajo estrés por calor presentan un perfil metabolómico alterado, con cambios en los niveles de múltiples lípidos y aminoácidos. Estos cambios en los metabolitos reflejan la respuesta del cuerpo del cerdo al estrés térmico y su lucha por mantener un equilibrio metabólico en condiciones adversas.

Para disipar activamente el calor, los cerdos recurren a una alta tasa de respiración y a la disminución de la ingesta de alimento, estrategias que, aunque efectivas hasta cierto punto, no son suficientes para contrarrestar completamente los efectos del calor excesivo. Cuando la temperatura ambiente supera la capacidad del cerdo para disipar el calor de manera efectiva, su temperatura corporal aumenta, llevándolos a un estado de hipertermia que puede ser potencialmente letal.

En resumen, la fisiología del cerdo está inherentemente desfavorecida para lidiar con el estrés por calor. Esta vulnerabilidad subraya la importancia de prácticas de manejo efectivas y adaptaciones en la infraestructura de las granjas para proteger a los cerdos de las altas temperaturas. La comprensión de estas limitaciones fisiológicas es crucial para desarrollar estrategias que mitiguen el impacto del estrés por calor, asegurando así la salud y el bienestar de los cerdos, así como la sostenibilidad y rentabilidad de la producción porcina.

Comportamiento de los Cerdos Bajo Estrés Térmico

El estrés térmico en cerdos, una preocupación creciente en la producción porcina, se manifiesta de manera significativa en el
comportamiento de estos animales. Este fenómeno ocurre cuando las temperaturas exceden la capacidad de los cerdos para regular eficazmente su temperatura corporal, debido a su limitada capacidad para sudar. Los efectos del estrés por calor son múltiples y varían desde cambios en el apetito hasta alteraciones en el metabolismo y la reproducción.

Uno de los cambios más notorios en cerdos bajo estrés por calor es la reducción en la ingesta de alimentos. Durante los meses de verano, los cerdos de crecimiento / finalización muestran una disminución significativa en su consumo de alimentos, lo que impacta directamente en su tasa de crecimiento y eficiencia alimentaria. Esta disminución en la ingesta de alimento es una respuesta fisiológica a la necesidad de disminuir los procesos metabólicos y, por lo tanto, la producción de calor interno.

El estrés por calor también afecta a la manada reproductora, causando una menor tasa de parto y disminución en el total de cerdos nacidos por camada. Además, las cerdas que experimentan estrés térmico durante el embarazo dan a luz lechones con una temperatura corporal central aumentada, lo que los hace más propensos al estrés por calor después del nacimiento. Estos efectos prolongados en la descendencia evidencian el impacto duradero del estrés térmico en la genética y fisiología de los cerdos.

Otra manifestación del estrés por calor en cerdos es el aumento en la tasa de respiración. Este comportamiento es un intento de disipar el calor a través de la respiración rápida y superficial, un proceso conocido como jadeo. Sin embargo, este método es menos eficiente en cerdos comparado con otras especies debido a su estructura anatómica y fisiológica. Cuando los cerdos no logran disipar eficientemente el calor, su temperatura corporal aumenta, lo que puede llevar a una hipertermia potencialmente letal.

El aumento de las temperaturas ambientales también afecta la producción en las cerdas durante la lactancia, reduciendo la ingesta de alimento y, por ende, la producción de leche. Esto resulta en una menor ganancia de peso corporal en los lechones, afectando su desarrollo y crecimiento. Esta reducción en la producción de leche es un ejemplo claro de cómo el estrés térmico impacta no solo al individuo afectado, sino también a su descendencia.

En resumen, el comportamiento de los cerdos bajo estrés térmico es multifacético y tiene implicaciones significativas para la producción porcina. La reducción en la ingesta de alimentos, la disminución en la tasa de crecimiento, las alteraciones en la reproducción y la lactancia, y el aumento en la tasa de respiración son solo algunas de las respuestas conductuales y fisiológicas de los cerdos a las altas temperaturas. Estos comportamientos reflejan la lucha de los cerdos para adaptarse a un ambiente que excede su capacidad natural de termorregulación, subrayando la importancia de prácticas de manejo adecuadas y la adaptación de las infraestructuras para mitigar los efectos del estrés por calor.

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