La creciente propagación de enfermedades animales, entre ellas la peste porcina africana (PPA), mantiene en alerta al sector porcino internacional. Sin embargo, la inversión destinada a fortalecer los sistemas de sanidad animal continúa siendo insuficiente, según advirtió la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) en su más reciente informe Estado de la Sanidad Animal en el Mundo.
De acuerdo con el organismo, las enfermedades animales ocasionan pérdidas superiores al 20 % de la producción pecuaria mundial cada año, afectando de manera particular a los países de ingresos bajos y medios, donde la producción porcina representa una fuente clave de alimento, empleo e ingresos.
La OMSA señala que, pese a la magnitud del problema, la sanidad animal recibe menos del 2.5 % de la ayuda internacional destinada al sector salud. Esta limitada asignación presupuestaria reduce la capacidad de los países para detectar y controlar brotes de manera oportuna, incrementando el riesgo de diseminación de enfermedades transfronterizas.
Peste porcina africana sigue avanzando
Entre las amenazas más relevantes para la porcicultura, la OMSA destaca la persistencia de la peste porcina africana, enfermedad viral altamente contagiosa que continúa expandiéndose incluso a grandes distancias, generando importantes pérdidas económicas y restricciones comerciales.
Aunque no afecta a las personas, la PPA puede diezmar rápidamente las poblaciones porcinas, comprometiendo la estabilidad de productores y empresas de toda la cadena de valor.
Invertir en prevención es estratégico
La Directora General de la OMSA, Dra. Emmanuelle Soubeyran, subrayó que la experiencia de la pandemia de COVID-19 demostró la necesidad de fortalecer la prevención y consolidar el enfoque de “Una sola salud”, que integra la salud animal, humana y ambiental.
En este contexto, la inversión en vigilancia epidemiológica, bioseguridad, diagnóstico y capacitación técnica se convierte en un componente estratégico para proteger la producción porcina, asegurar el abastecimiento de proteína animal y mantener la competitividad del sector.
Un desafío para la seguridad alimentaria
La OMSA recuerda que el 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos tienen origen animal, por lo que los sistemas de sanidad animal constituyen la primera línea de defensa frente a futuras crisis sanitarias.
Para la porcicultura, el mensaje es claro: fortalecer la sanidad animal no es un gasto, sino una inversión esencial para garantizar la continuidad productiva, la rentabilidad y la seguridad alimentaria global.



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