Dinamarca se ha posicionado como uno de los principales referentes sanitarios de la porcicultura mundial tras lograr que el 73.1% de sus granjas porcinas sea declarado libre del Síndrome Reproductivo y Respiratorio Porcino (PRRS) a finales de 2025. Este avance es el resultado de la implementación de un plan nacional estructurado, con objetivos medibles y una sólida coordinación entre el sector público, los productores y los servicios técnicos.
De acuerdo con el Consejo Danés de Agricultura y Alimentación, un 3.5% adicional de las granjas se encuentra en proceso de verificación tras haber aplicado esquemas de despoblación parcial y repoblación controlada, mientras que el 21.3% continúa registrando resultados positivos al virus. El 2.2% restante corresponde a unidades sin estatus definido, principalmente granjas vacías.
Un aspecto relevante del modelo danés es que el estatus de “libre de PRRS” no depende del uso de vacunación, sino de la confirmación de resultados negativos a antígenos virales en sangre, tras la aplicación de medidas estrictas de bioseguridad, manejo y control sanitario. No obstante, las autoridades reconocen que algunos vientres de mayor edad pueden mantener seropositividad residual sin comprometer el estatus sanitario de la unidad productiva.
2022: el inicio de un plan con metas claras
El punto de inflexión se produjo en 2022, cuando Dinamarca puso en marcha un programa nacional con objetivos definidos: alcanzar la erradicación del PRRS en el 85% de las granjas de vientres y en el 75% de las unidades de engorde para mediados de 2026. En ese momento, los niveles de granjas libres del virus eran considerablemente más bajos, lo que evidencia un avance rápido y sostenido en un periodo relativamente corto.
La estrategia se sustentó en una combinación de herramientas técnicas que, según especialistas, pueden ser adaptadas a otras realidades productivas, incluida la peruana. Entre ellas destacan la vigilancia epidemiológica permanente, con muestreos regulares; el ingreso controlado de cerdas jóvenes negativas como prueba biológica para validar la estabilidad sanitaria de las granjas; y la regionalización sanitaria, que permitió declarar zonas libres y reducir el riesgo de reinfección.
A ello se sumó un control estricto de la movilización de animales, alineado a los estándares de la Unión Europea, y una coordinación constante entre productores, veterinarios y autoridades sanitarias, evitando intervenciones aisladas y promoviendo decisiones basadas en datos.
Un referente para la porcicultura peruana
Gracias a este enfoque, 23 de las 68 regiones con actividad porcina relevante en Dinamarca ya han sido declaradas libres de PRRS, con la meta de que todas alcancen este estatus en 2026. Para países como el Perú, donde el PRRS continúa representando un desafío sanitario, productivo y económico, la experiencia danesa demuestra que el control efectivo del virus es posible sin depender exclusivamente de la vacunación, siempre que exista planificación, disciplina operativa y compromiso sectorial.
La experiencia de Dinamarca deja una lección clara para la porcicultura regional: la sanidad no es el resultado de acciones aisladas, sino de sistemas bien diseñados, sostenidos en el tiempo y respaldados por decisiones técnicas basadas en evidencia.



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