Los primeros días de vida del lechón: una ventana crítica que define toda su productividad

M.V. Carlos Díaz del Olmo
Asesor Técnico e Investigación en Levania

Un buen comienzo determina el futuro En producción porcina, pocos periodos son tan determinantes como las primeras 24 a 72 horas de vida del lechón. Durante este corto intervalo se define gran parte de su supervivencia, crecimiento y desempeño productivo hasta el sacrificio.

Aunque los avances en genética han permitido aumentar el número de lechones nacidos por camada, este beneficio también ha traído nuevos desafíos. Camadas más numerosas implican una mayor competencia por el calostro, mayor variabilidad en el peso al nacimiento y un incremento en el número de lechones débiles o con menor vitalidad.

Las estadísticas muestran que una gran proporción de las pérdidas pre destete ocurre precisamente durante los primeros días de vida, convirtiendo este periodo en uno de los principales puntos de intervención para mejorar la rentabilidad de una granja.

El desafío del lechón recién nacido A diferencia de otras especies, el lechón nace prácticamente sin reservas energéticas. Su limitada cantidad de grasa corporal y glucógeno hepático apenas le permiten mantenerse durante unas pocas horas si no consume calostro rápidamente.

Esta condición lo hace altamente susceptible a tres problemas principales:

– Hipotermia.
– Hipoglucemia.
– Baja capacidad para competir por los pezones de la madre.

Cuando estas situaciones se presentan simultáneamente, el lechón entra rápidamente en un círculo vicioso: tiene menos energía para desplazarse, consume menos calostro, disminuye aún más su temperatura corporal y aumenta considerablemente el riesgo de mortalidad.

El calostro: mucho más que un primer alimento

El consumo temprano de calostro constituye el factor más importante para la supervivencia del lechón. Además de aportar una elevada concentración de energía fácilmente disponible, proporciona inmunoglobulinas esenciales que el lechón no puede obtener durante la gestación debido al tipo de placenta de la cerda.

Asimismo, el calostro aporta factores de crecimiento, vitaminas y compuestos bioactivos que favorecen el desarrollo del tracto gastrointestinal y preparan al animal para una adecuada digestión y absorción de nutrientes durante toda la lactancia.

Diversos estudios han demostrado que los lechones que consumen suficiente calostro durante sus primeras horas de vida presentan:

– Mayor supervivencia.
– Mejor desarrollo intestinal.
– Mayor peso al destete.
– Mejor respuesta inmunitaria.
– Mejor conversión alimenticia en etapas posteriores.

Los lechones de bajo peso requieren atención inmediata

No todos los lechones nacen con las mismas oportunidades.

Aquellos con bajo peso al nacimiento, provenientes de camadas numerosas o nacidos después de partos prolongados suelen presentar menor vitalidad, menor capacidad para desplazarse y menor habilidad para competir por los mejores pezones.

Precisamente estos animales representan el grupo de mayor riesgo y son quienes más se benefician de una intervención temprana que les permita recuperar energía rápidamente y estimular el consumo de calostro.

Energía rápida: una herramienta para mejorar la supervivencia

El suministro inmediato de una fuente de energía de rápida disponibilidad puede marcar la diferencia entre un lechón que logra incorporarse y consumir calostro oportunamente y otro que pierde esta oportunidad crítica.

Cuando esta suplementación energética además incorpora ingredientes funcionales como probióticos, ácidos grasos de cadena media, vitaminas y  componentes que favorecen el equilibrio intestinal, se potencia el desarrollo del animal desde sus primeras horas de vida.

MiaKick: un impulso para un mejor comienzo

MiaKick es un suplemento alimenticio líquido especialmente desarrollado para lechones recién nacidos con baja vitalidad o bajo peso al nacimiento.

Su formulación combina:

– Energía de rápida disponibilidad.
– Probióticos que favorecen el equilibrio de la microbiota intestinal.
– Ácidos grasos de cadena media como fuente energética altamente digestible.
– Vitaminas esenciales.
– Polvo de huevo como ingrediente funcional.

El objetivo es proporcionar al lechón el impulso energético necesario para estimular el consumo de calostro, favorecer el establecimiento de una flora
intestinal saludable y mejorar su capacidad para afrontar los desafíos de los primeros días de vida.

Resultados bajo condiciones comerciales

En una evaluación realizada en una granja comercial de aproximadamente 1.700 cerdas en Alemania, la suplementación oral con MiaKick durante los primeros días de vida permitió obtener resultados relevantes:

– Reducción aproximada del 10 % en la mortalidad durante los cinco primeros días de vida.
– Reducción del 23 % de la mortalidad en lechones provenientes de cerdas primíparas.
– Mejor vitalidad y una forma práctica de apoyar la supervivencia de los lechones más comprometidos.

Invertir en el inicio es invertir en toda la producción

Cada lechón que sobrevive y alcanza un adecuado desarrollo representa una mejora directa en la eficiencia productiva de la granja.

La atención durante las primeras horas de vida continúa siendo una de las inversiones con mayor retorno económico dentro de la producción porcina moderna. Herramientas nutricionales como MiaKick permiten complementar el manejo del recién nacido, ayudando a que más lechones superen exitosamente esta etapa crítica y alcancen todo su potencial productivo.

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