La industria porcina de España atraviesa un escenario complejo tras la detección de Peste Porcina Africana (PPA) en fauna silvestre, una situación que, aun sin afectar a las granjas porcinas comerciales, ha provocado pérdidas económicas estimadas en 153 millones de euros, de acuerdo con la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA).
Según el gremio, un análisis del comportamiento del mercado posterior al brote registrado en Cataluña determinó que la facturación del sector porcino español se redujo en 17%, principalmente por el efecto inmediato de las restricciones comerciales y la desconfianza de los mercados internacionales.
Restricciones comerciales y presión sobre los precios
La UPA explicó que gran parte del impacto económico está asociado a las limitaciones impuestas por países importadores, así como a la disminución de las compras por parte de China, uno de los principales destinos del cerdo español fuera de la Unión Europea. En este contexto, se reporta una reducción de 61.500 cerdos exportados, aunque se espera que los datos del último trimestre de 2025 permitan dimensionar con mayor precisión el efecto total de la PPA.
En el mercado interno, las cotizaciones del cerdo vivo en Mercolleida, principal referencia del sector, también reflejaron el impacto del brote. Los precios se situaron en 1 euro por kilogramo, lo que representa una caída de 7,6% frente al promedio del año anterior, influenciada por la cercanía del mercado al foco inicial de la enfermedad.
Casos en jabalíes y refuerzo de la bioseguridad
Los Servicios Veterinarios Oficiales (SVO) de la Generalitat de Cataluña notificaron la detección de 13 nuevos jabalíes muertos en dos focos secundarios de Peste Porcina Africana, todos ubicados dentro de la zona de alto riesgo delimitada, a seis kilómetros de los casos iniciales.
Pese a estas incidencias, la UPA destacó la fortaleza del sistema de bioseguridad de la porcicultura española, subrayando que no se han detectado brotes de PPA en granjas comerciales ni en cerdos domésticos, lo que ha permitido contener el impacto sanitario directo.
Alerta para la porcicultura Latinoamericana
El caso de España constituye una señal de alerta para la porcicultura del Perú y de América Latina. La experiencia demuestra que, incluso sin contagios en la industria, la Peste Porcina Africana puede generar graves consecuencias económicas, afectando exportaciones, precios y confianza de los mercados.
En ese sentido, especialistas coinciden en la importancia de fortalecer la vigilancia epidemiológica, los controles en fronteras, la bioseguridad en granjas y los planes de contingencia, especialmente en países con potencial exportador y alta participación de la porcicultura familiar.
Finalmente, la UPA solicitó a las autoridades sanitarias mantener las investigaciones hasta identificar el origen del brote inicial, así como reforzar las medidas de erradicación y prevención. “El sector porcino es estratégico tanto para el consumo interno como para las exportaciones. Hay que defenderlo y seguir trabajando para que este episodio tenga un principio y un final”, concluyó la organización.



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