Autor: Msc. Kelly Vermeer
Product Manager Joosten – Young Animal Nutrition, The Netherlands
Traducción: Ing. Zoot. Álvaro Salinas Baldoceda
Director de Nutrición – Serfi
La glutamina (GLN) no se encuentra en la lista de aminoácidos esenciales, sin embargo se han realizado muchas investigaciones sobre este aminoácido y parece ser que juega un rol de vital importancia en muchos de los procesos metabólicos del cuerpo. Así que ¿qué hay detrás de la glutamina? ¿Es esencial o no?
Tradicionalmente la glutamina no se ha considerado esencial. Por definición, los aminoácidos esenciales son aquellos que el cuerpo no es capaz sintetizar por sí mismo en cantidades suficientes (Rose et al., 1948). Actualmente existe evidencia de que la glutamina es limitante durante fases claves de la preñez, la lactancia y el crecimiento neonatal (Wu, 2010).
¿Cómo funciona?
La glutamina se puede producir en el cuerpo a partir glutamato y amoniaco, principalmente en el músculo esquelético, los pulmones, el tejido adiposo y el hígado. La glutamina se necesita en varios procesos de biosíntesis, principalmente aquellos relacionados con el crecimiento y la división celular.

En animales saludables (aquellos sin estrés o balance de energía negativo) el cuerpo es capaz de elaborar glutamina y no hay escasez de la misma. Sin embargo, hace 25 años, se descubrió que en humanos los requerimientos de glutamina en ciertas circunstancias fisiológicas (heridas sanando, depresión del sistema inmune, recuperación post-quirúrgica) pueden ser mayores a la cantidad de glutamina que el cuerpo puede sintetizar (Wenerman, 2008).
Los estudios han demostrado los beneficios de suplementar con glutamina a aquellos pacientes (Wang et al., 2010). Adicionalmente, existen estudios que han identificado que los mamíferos jóvenes y gestantes no pueden sintetizar suficiente glutamina para mantener el crecimiento y la salud intestinal integral (Wu et al., 2010).
Hoy en día, los efectos benéficos de suplementar la nutrición con glutamina están bien estudiados. Se han realizado un gran número de estudios revisando la presencia de glutamina tanto en dietas animales como humanas (jóvenes y adultos), demostrando que esta tiene efectos positivos en el estatus de oxidación, la translocación bacteriana, el estatus de inmunidad, balance de nitrógeno y desarrollo muscular (Ver figura 3).
La principal razón por la cual la glutamina es especialmente benéfica para animales jóvenes es que la glutamina es el combustible preferido del tejido intestinal (Figura 2) y el sistema inmune (Curi et al., 2007). Los animales jóvenes aún están en crecimiento, aún pueden tener un intestino inmaduro e inmunidad suprimida. En este artículo, el foco será sobre el efecto de la glutamina en la salud intestinal e inmunológica en animales jóvenes.


Suplementación con glutamina en la dieta de animales jóvenes
Suplementar con glutamina en una dieta convencional formulada para cumplir los parámetros tradicionales, puede maximizar el crecimiento de los animales y prevenir
enfermedades (Wu, 2009-2010; Yi et al., 2005). Esto tiene que ver principalmente, con el efecto positivo de la glutamina en el desarrollo de los enterocitos. Estudios han demostrado que los enterocitos emplean glutamina como su principal recurso energético (McCauley et al., 1998), promoviendo su crecimiento y proliferación (Yang et al., 2000).
Con esto no sólo la utilización de nutrientes mejora sino también la integridad intestinal. Habiendo enterocitos mejor desarrollados, se disminuye la translocación bacteriana (que es el paso de las bacterias desde el lumen intestinal a través de la sangre y hacia el resto del cuerpo) (Berg, 1999).
Esto confirma el rol protector de la glutamina en la integridad intestinal, proveyendo energía a los enterocitos y actuando como un mecanismo de prevención de enfermedades e infecciones. (Leguina-Ruzzi, 2015). En segundo lugar, la glutamina remueve sustancias oxidantes y promueve la activación inmune (Wang et al., 2008). Esto también es confirmado por Yi et al. (2005), donde demostraron que la suplementación con glutamina en el alimento iniciador para pollos derivaba en una mejor morfología intestinal y en una mejor respuesta inmune (Tabla 1). Se levantaron 720 pollos Cobb tanto con una dieta control de levante (4.24% gln) o con una dieta suplementada con glutamina al 1%.

Vellosidades más largas en el intestino delgado incrementan la eficiencia de absorción de nutrientes en las etapas de levante derivando en mejores resultados al final. Diversos estudios muestran que más glutamina en la dieta incrementa la longitud de las vellosidades en diferentes partes del intestino delgado.
Además de en pollos, también en cerdos existe abundante evidencia de los efectos positivos de la glutamina en dieta. Suministrar glutamina es efectivo para el manejo de infecciones con E. coli en cerdos. Los lechones alimentados con glutamina presentaron una mayor longitud en las vellosidades intestinales y una mejor morfología intestinal después de ser infectados con E. coli 12 días después del destete comparados con el grupo de control. Suplementar glutamina ayuda a prevenir infecciones patógenas y promueve el mantenimiento de una integridad y funcionalidad intestinal normal (Yi et al., 2005; Pardo et al., 2014).
La conversión alimenticia mejora cuando hay un incremento en los niveles de glutamina en cerdos infectados con E. coli (Pardo et al., 2014). El destete es una etapa estresante en la vida de los lechones lo cual puede afectar directamente su morfología intestinal. Se ha demostrado que la glutamina puede ayudar a prevenir y/o recuperar el daño causado por el destete. Liu et al. (2009) demostraron una disminución en la atrofia de las vellosidades intestinales en cerditos durante la primera semana de destete empleando un 1% extra de glutamina respecto a una dieta control basada en soya. Esto está en línea con los hallazgos de Eang et al., 2008. En este estudio midieron la longitud de las vellosidades intestinales de lechones lactantes (260um) contra destetados (265um) y contra destetados con una dieta enriquecida con glutamina (371um).

Zou et al. (2006) encontraron que al suplementar glutamina al 1% durante los 20 primeros días después del destete se generaba disminución en la incidencia de diarrea (Figura 4), un índice de conversión alimenticia mejorado significativamente (-12%) y un aumento en el crecimiento (+28%).
Una dieta típica basada en soya o maíz no puede proveer suficientes cantidades suficientes de glutamina para la acreción de proteína en lechones después del destete (Wu, 2010), así que para alcanzar el máximo potencial la glutamina es esencial.
Resumiendo
Aunque el cuerpo puede sintetizar glutamina, se considera un aminoácido esencial condicionado (Wu, 2009). Esto quiere decir que es esencial bajo ciertas condiciones, incluyendo enfermedades, estrés y para animales en etapas iniciales. Durante estos períodos, niveles más altos de glutamina son benéficos. Los hallazgos de múltiples estudios muestran los efectos positivos de la suplementación en dieta con glutamina para mejorar el desempeño de los animales jóvenes (Wang et al., 2008). Suplementar con glutamina mejora la función inmune, previene la atrofia intestinal y mejora el desempeño en crecimiento de lechones destetados y pollos de engorde.
Solicitar las referencias bibliográficas al correo: alvaro.salinas@serfi.pe


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