Autor: Ing. ZOOT. AUGUSTO TORERO
Asesor en producción porcina
En el sector porcicultor peruano actual, las condiciones del mercado de granos, el clima y la competencia con producto del exterior marcan el rumbo de la producción.
Globalmente se proyectan precios bajos (o al menos accesibles) de los granos lo que representa una oportunidad clave para la producción porcina. La torta de soya, insumo esencial en la alimentación de los cerdos, tendrá una oferta importante y precios favorables en el próximo semestre. Se espera disponibilidad estable del maíz, gracias a las cosechas de Brasil, Paraguay y Argentina (que ha vuelto a posicionarse como proveedor regular). Todo esto significa un escenario más predecible y sostenible para los productores en términos de costos de alimentación.
Como mencioné inicialmente el clima sigue siendo un factor determinante para la producción. Estamos saliendo del verano y habitualmente en épocas de calor concentramos las dietas para garantizar que los animales reciban los nutrientes necesarios a pesar del menor consumo que suele darse en esta estación. Se incrementa el uso de grasas y se reducen un poco los carbohidratos buscando reducir la incidencia del calor metabólico, y así ayudar a que el animal mantenga un adecuado consumo. Las hembras hiperprólificas de hoy (en el Perú operan actualmente 3 casas genéticas con respaldo además de proveedores de dosis de semen de distintas procedencias) que paren camadas de 14 a 15 lechones, son justamente las que mayores exigencias tienen para mantener una adecuada lactancia, mantener productividad y longevidad. El manejo ambiental, la temperatura del agua y la adecuada nutrición son claves en esta etapa.
El impacto del clima curiosamente no solo se da dentro del galpón, problemas en carreteras provocados por las lluvias bloquean mercados y dificultan la salida de productos hacia esas zonas, afectando el precio en las zonas donde ese cerdo no vendido debe comercializarse. En el Perú, regiones como la sierra central son fuertemente afectadas, y esto genera problemas de liquidez en muchos granjeros que regularmente abastecen estos mercados al no poder comercializar sus animales a tiempo.
Por otro lado, el ingreso de cerdo brasileño a precios muy atractivos ha impactado en el mercado local. El total de cerdo importado anualmente equivale a la producción de 15,000 marranas, y ha mostrado tendencia al incremento (10% el último año), además de cambios en su composición (más carne y menos productos destinados a embutidos). Al ingreso formal de carne de cerdo debe sumarse el contrabando que viene desde Bolivia y que afecta mucho a los productores del sur del país. La magnitud de este negocio informal, y los intereses comerciales en ambos lados de la frontera hacen que esta práctica sea muy difícil de erradicar y el productor nacional debe competir con carne de cerdo que viene con costos de producción más bajos.
En conclusión, la porcicultura nacional enfrenta un panorama complejo, pero con oportunidades. La estabilidad en la oferta de granos y la mejora en la productividad gracias al avance genético ayudará a fortalecer la competitividad. Sin embargo, las variantes climáticas, las disrupciones de la cadena de distribución y la competencia desleal siguen siendo desafíos que requieren atención y soluciones estratégicas para garantizar la sostenibilidad del negocio y del porcicultor en el país.


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