PhD. José Antonio Rivera Ulloa
Gerente Técnico para LATAM & Indias de Alzchem Group
Asesor internacional en porcicultura
En una industria productiva cada vez más competitiva, la toma de decisiones basadas en información es un pilar esencial para lograr el éxito. Cuando comenzamos a analizar la porcicultura peruana notamos que, a diferencia de otros países de la región, el libre acceso a estadísticas actuales confiables no es fácil. Por ejemplo, Brasil cuenta con la Asociación Brasilera de Producción Animal donde cualquier persona puede tener acceso en cualquier momento a estadísticas actuales de cualquier especie de animal de producción
No hay mejora sin medición. Para hacer un balance, definir los objetivos y las estrategias para alcanzarlos se debe iniciar teniendo la información que permita este análisis.
En los últimos años, la producción porcina en Perú ha experimentado un crecimiento, impulsado por la recuperación económica tras la pandemia. Entre 2023 y 2024, el aumento en la producción fue especialmente notable en ciudades como Arequipa, Ica y Lima. Además, se ha observado una recuperación en el peso de carcasa, con un promedio estimado de 80 Kg. Sin embargo, aún se encuentra por debajo de los pesos promedio de carcasa de otros países de la región, como Colombia y Brasil, donde están alrededor de los 90 y 100 Kg y continúan aumentando.
En un mercado cada vez más competitivo, la porcicultura peruana necesita encontrar formas para aumentar el peso de sacrificio, para mejorar sus márgenes y ser más competitiva para aumentar su participación en el consumo nacional de carne.
Uno de los mayores desafíos para el sector porcino peruano es el acceso a mercados internacionales. Las barreras sanitarias, la logística de transporte, almacenamiento en frío y el bajo volumen de producción son los principales obstáculos que dificultan la exportación de carne de cerdo. A diferencia de gigantes de la región como Brasil y México que abastecen a mercados asiáticos como China, Japón, Corea, Hong Kong, Filipinas, etc. Perú aún enfrenta dificultades para garantizar una oferta constante que cumpla con los estándares que exige cada país importador. Una oportunidad que podríamos aprovechar es la apertura del megapuerto de Chancay que facilita el transporte, pero también es fundamental mejorar la capacidad y eficiencia productiva para poder competir con producto de otros países.
La clave para mejorar la competitividad radica en la adopción de tecnologías avanzadas en bioseguridad, genética, nutrición y sanidad animal, áreas en las que América Latina ha avanzado significativamente en la última década.
Países como Brasil y México han implementado políticas de innovación tecnológica que han permitido a sus productores incrementar la eficiencia y la calidad de la producción. En Perú, se podría seguir este ejemplo, promoviendo el uso de tecnologías en la industria porcina y estableciendo asociaciones entre productores para fortalecer las capacidades colectivas en cuanto a bioseguridad y control sanitario, lo que aceleraría el avance hacia el estatus de “libre de” para enfermedades que traban las exportaciones.
La cooperación entre los actores del sector es un aspecto fundamental. Instaurar agremiaciones y cooperativas podría ser clave para mejorar la producción a nivel nacional. Al trabajar de manera conjunta, los productores podrían enfrentarse en bloque a barreras comunes, como las normativas sanitarias, y lograr un mayor poder de negociación ante mercados internacionales. Esta idea de producción asociada no es nueva: En los últimos 40 años Brasil ha demostrado cómo la colaboración entre productores, a través de cooperativas, ha sido esencial para su éxito en el mercado global. Perú, como país, necesita pensar en una estrategia colectiva que permita el avance de toda la industria nacional.
El consumo per cápita de carne de cerdo en Perú, a pesar de mostrar un aumento continuo aún es bajo en la región, esto sumado a la entrada de producto de países que producen a menor costo afecta el precio de comercialización en el mercado nacional, aumentando la oferta baja el precio. Por ahora el cerdo nacional e importado compiten entre sí para cubrir el consumo nacional, y esta situación detiene el crecimiento de empresas productoras peruanas, ya que, si colocan más producto en el mercado y se mantiene el mismo consumo, la tendencia es a baja de precio. Una alternativa interesante sería la exportación que permitiría que los productores aumenten la producción (para exportación) sin saturar de producto el mercado nacional.
Por último, quisiera enfatizar la importancia de que las autoridades y el gremio como un todo fomenten un entorno de más información en el sector porcino. Acceso abierto a datos actualizados confiables facilitaría la toma de decisiones y permitiría a los profesionales del sector, académicos, posibles inversionistas, profesionales transversales (industria de alimentos, mercadeo, logística, etc) entender mejor las tendencias y los desafíos que enfrenta la industria y proponer alternativas para superarlos. La información facilita la generación de más información.

En conclusión, el futuro de la producción porcina en Perú depende de varios factores interrelacionados: el acceso a información confiable, la adopción de tecnologías modernas, la cooperación entre los productores, el aumento del peso de canal comercializada, el fomento a continuar aumentando el consumo local de carne de cerdo y la mejora de las condiciones pensando en exportación.
La economía nacional resalta en la región por su estabilidad, si logramos fortalecer los aspectos mencionados, no solo conseguiremos un crecimiento sostenido del sector, sino que también posicionaremos al Perú como un actor clave en el mercado regional de la carne de cerdo.


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