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Ractopamina en la industria porcina peruana: ¿clave para la rentabilidad del criador?

Ractopamina en la industria porcina peruana: ¿clave para la rentabilidad del criador?

Equipo Técnico y de Investigación – Levania

¿Alguna vez te has preguntado cómo algunos productores de cerdos logran un crecimiento tan eficiente y una carne de alta calidad en menos tiempo? La respuesta podría estar en un aditivo alimenticio que, aunque controvertido en algunos lugares, es una herramienta valiosa en la producción porcina moderna: la ractopamina. En el Perú, su uso representa una oportunidad para mejorar la rentabilidad en un sector tan competitivo como el porcino.

¿Qué es la ractopamina y cómo funciona?

La ractopamina es un agonista beta-adrenérgico que se utiliza como aditivo en la alimentación de cerdos en la fase final de engorde. Aunque aprobado en varios países, su uso es aún controversial en algunos otros como China y EEUU; sobre esto es preciso aclarar que, en las dosis recomendadas, la ractopamina no supone ningún peligro para el consumidor de carne de cerdo, tal como lo afirma la Extensión de la Universidad Estatal de Michigan (Thompson et al., 2020). El mecanismo de acción principal es desviar los nutrientes de la deposición de grasa hacia la síntesis de proteína magra, provocando a su vez lipólisis; esto quiere decir: la ractopamina “reprograma” el metabolismo del cerdo para que, en lugar de acumular más grasa, destine esa energía a la formación de más músculo.

Esto se traduce en varios beneficios a nivel productivo:

– Mayor eficiencia alimenticia: La suplementación constante con ractopamina en la dieta promueve de forma consistente la ganancia de peso diaria, la conversión alimenticia, y la formación de carne magra de cerdos en finalizado (Uttaro et al., 1993; Stoller et al., 2003).

– Mejora de la composición y calidad de la canal: Reduce el grosor de la grasa, incrementa el volumen muscular y mejora el rendimiento de cortes como el lomo y la pierna; con efectos sobre diferentes líneas genéticas y ambos sexos. Inclusiones de 10 a 30 ppm en la dieta pueden generar mayores beneficios, pero dosis inferiores (5 ppm) también son efectivas y rentables (Watkins et al., 1990).

Beneficios económicos directos

La rentabilidad es la columna vertebral de cualquier negocio, y la producción porcina no es la excepción. La ractopamina ofrece beneficios económicos directos que impactan positivamente el margen de ganancia del productor:

– Reducción de costos de alimentación: Al mejorar la eficiencia de conversión alimenticia, se disminuye la cantidad total de alimento requerida por cerdo para alcanzar el peso de sacrificio. Dado que el alimento representa entre el mayor de los costos totales de producción en porcicultura, cualquier mejora en este aspecto tiene un impacto significativo en la rentabilidad.

– Mayor peso de la canal y rendimiento de carne magra: Los cerdos tratados con ractopamina
presentan un aumento en el peso de la canal, así como un mayor porcentaje de carne magra y una reducción en la deposición de grasa dorsal. Esto es directamente proporcional a los ingresos, ya que la carne magra tiene un mayor valor comercial.

En un mercado globalizado y competitivo, como el de la carne de cerdo, ser eficiente es clave para sobrevivir y prosperar. La ractopamina nos permite a los porcicultores peruanos competir de manera más efectiva y satisfacer la demanda creciente de carne de cerdo magra por parte de los consumidores y la industria cárnica.

Consideraciones para el porcicultor

Para aprovechar al máximo los beneficios de la ractopamina, es crucial que los criadores consideren lo siguiente:

1. Manejo nutricional adecuado: La ractopamina funciona mejor cuando los cerdos reciben una dieta bien balanceada, rica en aminoácidos esenciales (particularmente lisina) para apoyar el crecimiento muscular magro. Es fundamental ajustar las formulaciones del alimento durante la fase de acabado.

2.Genética de alta calidad: Los beneficios de la ractopamina son más pronunciados en cerdos con un alto potencial genético para el crecimiento muscular. Invertir en genética de líneas terminales probadas maximiza el retorno de la inversión.

3.Sanidad y bienestar animal: Un cerdo sano y libre de estrés es más receptivo a los beneficios de cualquier aditivo. Un programa de bioseguridad robusto y un manejo adecuado del ambiente son esenciales.

4.Cumplimiento estricto de las indicaciones: Respetar las dosis no solo es una obligación legal, sino una garantía de la inocuidad del producto final y de la confianza del consumidor en la carne de cerdo peruana.

En resumen

La ractopamina, utilizada correctamente y bajo la supervisión de la autoridad sanitaria, no es solo un aditivo; es una herramienta estratégica que permite a los criadores peruanos producir carne de cerdo de manera más eficiente, rentable y con una mejor calidad. En un sector donde cada porcentaje de mejora cuenta, integrar tecnologías probadas y reguladas es un paso fundamental hacia una producción porcina más competitiva y exitosa en nuestro país.

En Levania, entendemos los desafíos y las oportunidades de la industria porcina. Contamos con una línea de aditivos nutricionales y soluciones integrales, que incluyen productos como FATLESS 24, ractopamina al 2.4 %, que optimizan la eficiencia alimenticia y la calidad de la canal, siempre cumpliendo con las normativas peruanas.

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