MV. Mg. Mercy Gisela Ramírez Velásquez
Docente asociada y responsable de la Sección de Virología
del Laboratorio de Microbiología y Parasitología
Facultad de Medicina Veterinaria de la UNMSM
1. Agente etiológico
El Virus del Valle del Seneca (VVS) también llamado Senecavirus, es un virus pequeño, no envuelto, que pertenece a la Familia Picornaviridae, Subfamilia Caphthovirinae y género Senecavirus. Dentro de esta Familia viral también se encuentran los virus de la fiebre aftosa (VFA), el teschovirus y el virus de la enfermedad vesicular del cerdo (VEVP) (ICTV, 2023).
El VVS fue descubierto en el año 2002 como un contaminante del cultivo celular y es de interés para la comunidad científica por sus propiedades oncológicas y su uso contra cánceres neuroendrocrinos en humanos (Hales et al., 2008). Este virus posee un genoma de ARN simple de polaridad positiva, con un tamaño aproximado de 7200 a 7300 pares de bases (Zhu et al., 2017). La secuencia del genoma completo fue realizado en el 2008 para el aislado original SVV-001 (Seneca Valley Virus, por sus siglas en inglés) (Hales et al., 2008), y muestra una estrecha relación filogenética con el género Cardiovirus (virus de la encefalomiocarditis) y con el género Aftovirus (VFA). (Fig1)

2. Características virales
Dentro de su ciclo de replicación, el genoma del VSS se traduce a una poliproteína que luego será escindida por proteinasas virales que formarán 12 proteínas maduras: la proteína líder (Lpro), VP4, VP2, VP3, VP1, 2A, 2B, 2C, 3A, 3B, 3Cpro and 3Dpol y 4 proteínas estructurales que forman las partículas virales redondas con un diámetro de 30nm (Shang et al., 2018).
La replicación viral ocurre en el citoplasma de las células infectadas y aunque el receptor no está identificado en células porcinas, en humanos el carbohidrato ácido siálico ha sido reconocido como receptor en células de glioma pediátrico. Recientemente, el receptor 1 de la toxina del ántrax humano (ANTXR1) ha sido identificado como un receptor celular para VVS en tumores de células humanas (Miles et al., 2017). El ANTXR1 es una glicoproteína transmembrana que muestra un rasgo común con la superfamilia de las Inmunoglobulinas que incluye muchos receptores de los Picornavirus y es también un marcador de tumor endotelial en humanos (Shang et al., 2018).
3. Hospederos
Hasta le fecha es conocido que el cerdo doméstico es el hospedero natural del VVS; sin embargo, se han encontrado anticuerpos neutralizantes contra VVS en bovinos y ratones, pero no hay reportes de su presencia en humanos (Zhang et al., 2018). Asimismo, este virus se propaga con mucha facilidad en células tumorales humanas con características neuroendocrinas (Lambert et al., 2016). Esta característica sugiere una especial atención en su potencial adaptación e infección zoonótica en humanos.
4. Distribución geográfica
Desde el 2008, el virus ha sido reportado en varios lugares de los Estados Unidos, entre los que destacan: Minnesota, Iowa, Dakota del Sur, Nebraska e Illinois (Canning et al., 2016). Asimismo, ha sido reportado en un brote vesicular idiopático con muerte neonatal en cerdos en Brasil (Leme et al., 2015) y China (Zhu et al., 2017) así como en brotes de enfermedad vesicular en Chile (Bennet et al., 2022). La enfermedad vesicular idiopática también ha sido reportada en Australia, Nueva Zelanda, Canadá, Florida e Indiana (Lambert et al., 2016). Por consiguiente, según como se han ido presentando los brotes en Estados Unidos, Canadá, Brasil, Chile y China, se han identificado dos subclados: las primeras, corresponden a cepas que causaron brotes antes del 2016, muestran alta identidad de nucleótidos con cepas aisladas en Canadá y Brasil; mientras que, cepas del VVS que han sido reportadas después del 2016, son estrechamente relacionadas a cepas de Estados Unidos (Zhang et al., 2018).
5. Transmisión
La transmisión es similar a otros virus vesiculares como el VFA, es decir; por el contacto directo con secreciones orales, nasales o líquidos vesiculares de animales con signología clínica. Asimismo, se ha identificado por RT-PCR al virus de la VVS en moscas domésticas, tanto de granjas con signos clínicos de la enfermedad como en granjas sin presentación clínica (Joshi et al., 2016). El periodo de viremia dura aproximadamente 7 días (3 a 10 días post infección) y los signos clínicos pueden persistir por 2-14 días. Asimismo, se ha detectado el ARN del VVS en lechones de 1 a 2 días, sugiriendo que la transmisión vertical podría ser una forma de transmisión de la madre a su descendencia (Leme et al., 2016).
6. Signos clínicos
Las lesiones observadas en cerdos son indistinguibles clínicamente de otros virus que causan vesículas en cerdos como el VFA, VEVP, estomatitis vesicular (VEV) y el exantema vesicular porcino (VExVP) (Zhang et al., 2018). Los signos clínicos en cerdos infectados incluyen vesículas llenas de líquido o lesiones ulcerativas en el hocico y banda coronaria de las pezuñas, cojera, anorexia, letargia, diarrea, hiperemia cutánea y fiebre (40,5°C) (Fig.2).

Las erosiones alrededor del hocico y las cojeras no permiten el desplazamiento de los animales para el consumo de su alimento, lo que se ve reflejado en una menor ganancia de peso diario. En animales convalecientes se ha detectado el virus en pulmón, linfonódulos, bazo, hígado, intestino delgado, grueso y en tonsilas (3 a 5 días post infección), mostrando que VVS tiene alta afinidad por tejidos linfoides, principalmente por las tonsilas. En secreciones orales el pico más alto de carga viral se da entre los 1 a 5 días, lo que evidencia el carácter agudo de la enfermedad (Zhang et al., 2018). En Brasil, China y Estados Unidos, además de las lesiones sugerentes a una enfermedad vesicular, se han relacionado a muerte súbita en lechones (Vanuccini et al., 2015; Gimenez-Lirola et al., 2016). En un estudio longitudinal, en una granja de los Estados Unidos en el 2015, se presentó morbilidad y mortalidad en lechones menores a 7 días, encontrando ARN del VVS en excreciones y sangre (Gimenez- Lirola et al., 2016). Por otro lado, cabe mencionar que el VVS ha sido aislado de animales aparentemente sanos y con signos clínicos de la enfermedad (Canning et al., 2016 y Bennet et al., 2022).
7. Diagnóstico
El diagnóstico de VVS es crucial para la prevención y control de la enfermedad en un país. Las pruebas de diagnóstico se pueden realizar en muestras de fluidos y tejido vesicular (detección de material genético, proteínas y cepas virales); así como, en el suero (para la detección serológica de anticuerpos contra VVS). A continuación, describiremos de forma breve el uso de cada técnica utilizada para la detección del VVS:
7.1. Aislamiento en cultivo celular
Produce altos títulos de virus en células de retinoblastoma humano (PERC6) y en células de cáncer de pulmón humano (NCI- HI 299). En contraste, líneas celulares humanas adultas normales no son afectadas por el VVS. Las líneas celulares de cerdo que están reportadas para su asilamiento en cultivo celular son la PK15 y BHK-21 (Shang et al., 2018).
7.2. Inmunohistoquímica (IHC)
Esta técnica emplea anticuerpos monoclonales que van dirigidos a la proteína de la cápside del virus y esto, permite identificar la distribución del virus en los tejidos de lechones afectados como cerebro, bazo, pulmón, hígado, colon, tonsila, nódulos linfáticos y lengua, principalmente (Oliveira et al., 2017).
7.3. RT-PCR (retrotranscripción inversa, reacción en cadena de la polimerasa)
Esta técnica es ampliamente utilizada para la identificación de genes de Senecavirus. Hay protocolos descritos para su uso en tiempo real. Las muestras que generalmente se utilizan son los fluidos vesiculares que aparecen alrededor del hocico, nariz o patas de los animales con signología clínica. Asimismo, se reporta el uso de los fluidos orales para su detección (Bennet et al., 2022).
7.4. ELISAS (Ensayo inmunoabsorbente ligado a enzimas)
Esta técnica permite detectar anticuerpos contra el VVS. Existen los kits comerciales e in-house que detectan principalmente IgG. Para la detección serológica se ha descrito la técnica de Inmunoflourescencia, ELISAS y Virus neutralización. Existe un kit comercial disponible para la detección de IgG contra la VP2 que muestra alta sensibilidad y especificidad (Dvorack et al., 2017).
7.5. Virus neutralización (VN)
Esta técnica se utiliza para la detección de anticuerpos neutralizantes (AN) que son detectados a los 5 días post infección (pi) con un pico a los 7 días pi (Shang et al., 2018). La implementación de esta técnica necesita cultivos celulares susceptibles y permisibles a la replicación viral y de una cepa viral de VVS conocida y titulada en el laboratorio. La detección de la Inmunoglobulina G (IgG) contra la VP1 y la VP3 son detectados hasta los 30 días, mientras que las IgG contra la VP2 son detectados hasta los 35 días pi (Jossi et al., 2016).
8. Situación en el Perú
En los últimos 10 años el VVS ha demostrado su emergencia en países donde antes no existía, ocasionando problemas de morbilidad y mortalidad en cerdos de cualquier edad. En el Perú, el VVS se encuentra en la “Lista de enfermedades de notificación obligatoria de animales terrestres en el territorio nacional” con RJ N°0029-2023- MIDAGRI-SENASA publicada en el Diario Oficial El Peruano el 28 de febrero del 2023. Hasta la fecha, no existen reportes oficiales del VVS en granjas porcinas del país, por lo que es considerada una enfermedad exótica. Sin duda, las medidas de prevención son la mejor alternativa para evitar el ingreso de virus emergentes y/o exóticos para el Perú, que pudieran ocasionar mermas considerables en la producción porcina como ha ocurrido anteriormente con el ingreso del virus de la Diarrea Epidémica Porcina (PEDV) en el 2013, y la especie americana del Virus del Síndrome Respiratorio y Reproductivo Porcino en el 2014 (M. Ramírez, comunicación personal). Por esta razón, es importante continuar con los programas de vigilancia activa y pasiva en poblaciones porcinas del país mediante el empleo de técnicas de diagnóstico implementadas y estandarizadas para su uso inmediato ante la sospecha de una enfermedad vesicular en porcinos, más aún porque debe incluirse como diagnóstico diferencial del virus de fiebre aftosa, de la cual somos libres desde el 2018 y ante brotes por estomatitis vesicular porcino, ya que, entre ellos, son indistinguibles clínicamente.



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