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La concentración espermática en porcinos: Factor crítico para la eficiencia reproductiva de la inseminación artificial

La concentración espermática en porcinos: Factor crítico para la eficiencia reproductiva de la inseminación artificial

Por:
Ing. Zoot. Danny, Aliaga Lazo

Asesor en producción porcina

Gerente de la Empresa de Biotecnologia reproductiva Negociaciones Pecuarias Master Pig

 

La inseminación artificial (IA) en porcinos se ha consolidado como una herramienta estratégica para mejorar la eficiencia reproductiva, acelerar el progreso genético y optimizar los costos de producción. Dentro de este proceso, uno de los parámetros más determinantes —y a la vez más subestimados en campo— es la concentración espermática, entendida como el número de espermatozoides presentes por mililitro de eyaculado y, finalmente, por dosis seminal. Su correcta evaluación no solo impacta directamente en la tasa de preñez, tamaño de camada, sino también en la rentabilidad del centro de inseminación y en el aprovechamiento del valor genético de los verracos.

Concentración espermática y número de dosis: La base del aprovechamiento genético

Un verraco en producción normal puede generar entre 70.000 y 90.000 millones de espermatozoides por eyaculado. Si se trabaja con una concentración estándar de 3.000 millones de espermatozoides por dosis, esto permitiría obtener entre 25 y 30 dosis seminales por colecta, cifra considerada óptima en centros de inseminación eficientes.

Cuando no se realiza una evaluación precisa de la concentración espermática, el resultado inmediato es un subaprovechamiento del eyaculado. En lugar de maximizar el número de dosis, se diluye el semen para obtener apenas 6, 8 o 10 dosis (centros de inseminación artificial que no realizan los análisis respectivos-por lo general son pequeños criadores que no cuentan con laboratorios implementados y realizan el proceso de dilución empíricamente), obligando al sistema productivo a trabajar con más machos reproductores, incrementando los costos de reposición, alimentación y manejo. En términos económicos, esto impacta negativamente en el retorno de la inversión, especialmente cuando se trata de verracos de alto valor genético, cuyo costo puede oscilar entre 5.000 y 7.500 dólares y que deberían amortizarse durante su primer año productivo.

Efectos de una mala evaluación sobre la calidad seminal y la fertilidad

Uno de los errores más frecuentes es asumir que una mayor concentración espermática por dosis garantiza mejores resultados reproductivos. En la práctica, ocurre lo contrario. Cuando se trabaja con dosis sobrecargadas —5.000, 6.000 o incluso 7.000 millones de espermatozoides— se genera una competencia espermática por los nutrientes del extensor, reduciendo la capacidad de capacitación espermática y acelerando el deterioro de la dosis. Esto es particularmente crítico cuando se utilizan extensores de corta duración (2 a 3 días), comunes en pequeñas y medianas granjas. En estos casos, una dosis  mal formulada puede perder viabilidad en apenas 12 a 24 horas, comprometiendo la fertilidad y generando fallas reproductivas que no siempre se asocian correctamente a la calidad seminal.

Además, una concentración excesiva incrementa el riesgo de aglutinación espermática, afectando la motilidad progresiva y la correcta migración de los espermatozoides dentro del tracto reproductivo de la cerda, lo que se traduce en menores tamaños de camada y baja tasa de preñez.
Interacción con otros parámetros: Motilidad y

Morfología espermática

La concentración espermática no puede evaluarse de forma aislada. Debe analizarse conjuntamente con parámetros clave como la motilidad, la viabilidad espermática y el porcentaje de anormalidades. Estas anormalidades pueden presentarse en la cabeza, la cola, como gotas citoplasmáticas, deformaciones de la cola, y distintos grados de aglutinación. Desde un enfoque técnico, la concentración debe ajustarse según el nivel de anormalidades:
– Con menos del 5 % de anormalidades, es viable trabajar con 2.500 a 2.700 millones de espermatozoides por dosis.
– Con menos del 10 %, se mantiene el estándar de 3.000 millones.
– Cuando las anormalidades alcanzan el 30 %, se recomienda incrementar la dosis hasta 4.000 millones, ya que niveles superiores indican un problema reproductivo serio; debiéndose revisar el problema espermático si es primario o secundario, y de acuerdo al problema descartar al verraco.

Experiencias recientes en países como España han demostrado que la reducción controlada de la dosis, acompañada de una evaluación rigurosa, permite maximizar el número de dosis sin afectar la fertilidad, optimizando el uso de los verracos.

Impacto económico y manejo estratégico de los verracos

Desde el punto de vista económico, la evaluación de la concentración espermática es determinante. Un verraco que, a los dos años de edad, produce 15 dosis o menos por eyaculado debe ser evaluado para descarte, ya que su eficiencia productiva deja de ser rentable.

La optimización del uso de los machos reproductores implica
evaluar de manera integral:
– Volumen del eyaculado.
– Concentración espermática.
– Calidad seminal (viabilidad espermática e integridad
acrosomal, porcentaje de anormalidades).
– Frecuencia de colecta.

Contrario a lo que se creía tradicionalmente, la frecuencia de colecta no es estándar. Cada verraco responde de manera individual, y su intervalo óptimo (5, 7, 8 hasta 10 días) debe ajustarse según su recuperación y su evaluación espermática continua.

Errores frecuentes en campo y recomendaciones prácticas

El error más común en granjas pequeñas y medianas es evaluar únicamente la motilidad, un parámetro altamente subjetivo que no permite determinar cuántas dosis reales pueden elaborarse.

Esto se agrava cuando se comercializa genética líquida sin respaldo técnico, elaborada en laboratorios sin equipamiento adecuado.

La recomendación básica es contar con un laboratorio mínimamente equipado, que incluya una cámara de Neubauer o Bürker, y aplicar metodologías estandarizadas para el análisis completo del semen. Asimismo, es fundamental evitar la compra de genética líquida de procedencia desconocida, ya que la falta de trazabilidad genética y sanitaria introduce más riesgos que beneficios.

Trabajar con casas genéticas formales o centros de inseminación debidamente acreditados garantiza respaldo técnico, parámetros productivos claros y sostenibilidad reproductiva a largo plazo. Para consultar por la bibliografía del presente artículo técnico escribir a: masterpigmantaro@gmail.com

 

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