Home Artículos ¿El conocer la etología y los sentidos del cerdo puede mejorar la productividad? (Parte II)

¿El conocer la etología y los sentidos del cerdo puede mejorar la productividad? (Parte II)

¿El conocer la etología y los sentidos del cerdo puede mejorar la productividad? (Parte II)

Mg.Sc. José M. Cadillo Castro
Profesor Principal – UNALM

SENTIDOS DEL CERDO Y SU ENTORNO

El olfato. Gracias al olfato, el cerdo es capaz de discriminar entre individuos familiares y desconocidos, determinar el estatus sexual de las hembras, el estado emocional de otros cerdos, y el mantenimiento de jerarquías que eviten peleas. Su olfato es tan bueno que puede percibir olores a más de un metro de profundidad y hasta 1 km de distancia. En países como España es usado para buscar trufas (hongos aromáticos subterráneos que viven en simbiosis con las encinas) y en otros países se les usa para detectar drogas y explosivos (minas). El cerdo tiene 1,113 genes olfativos activos, mientras que los perros, 811 y los humanos 387 (Espert R., 2016).

El gusto. Los cerdos tienen aproximadamente 19,000 papilas gustativas, las mismas que están dotadas de estructuras sensoriales especiales, los botones gustativos, que permiten identificar sabores. Junto al olfato, el gusto es dos de los mecanismos sensoriales periféricos destinados a la identificación del alimento. Además, sus receptores gustativos detectan numerosos componentes diferentes, entre ellos también los sabores descritos para los seres humanos: Dulce, ácido, amargo, salado y umami (proviene del idioma japonés y significa «sabor agradable, sabroso», es un sabor sutil pero prolongado y difícil de describir, provoca la salivación y estimula la garganta, el paladar y la parte posterior de la boca). A través del sabor, los animales identifican también la calidad del alimento; los componentes dulces se consideran como fuente de carbohidratos, mientras que el fuerte sabor umami señala un alimento rico en proteína. Asimismo, interpretan los sabores ácidos y amargos como indicativo de un alimento poco digestible o tóxico. Prefiere los sabores dulces y consumir alimentos humedecidos, puede, asimismo, soportar comer alimentos muy salados y muy dulces.

En los cerdos al igual que en otros animales, la búsqueda de alimentos se lleva a cabo mediante un código quimio sensorial que detecta el valor nutritivo de las fuentes disponibles. La comida entra en el tracto gastrointestinal (TGI) a través de la cavidad oral donde sus componentes son analizados y discriminados según diversos parámetros físico-químicos antes de deglutirlos. Los sistemas quimio sensoriales localizados en la cavidad oro nasal (principalmente olfato y gusto) detectan los nutrientes dietéticos y favorecen o dificultan su posterior consumo (Roura E., 2010).

La visión. El cerdo al ser considerado animal de “presa” anatómicamente tiene los ojos ubicados a cada lado de la cabeza, lo que hace que tengan una visión monocular amplia (ven una imagen diferente en cada ojo), por lo que prioriza su visión lateral monocular, ya que le permite aumentar su visión panorámica (unos 310º) lo cual les da mayor capacidad para detectar posibles peligros, encontrar alimento o ubicar a sus compañeros de grupo. También tiene una visión binocular (que le permite enfocar la misma imagen con los dos ojos), pero ésta es relativamente limitada (35-50º), lo que le dificulta evaluar las distancias (figura 3). Esta característica de visualización del mundo lateralizada, es importante tenerlo en cuenta al construir mangas para el traslado de los cerdos, éstas deben ser completamente cerradas en sus laterales, ya que se van a encontrar en el punto central de su campo visual; y si éstas tienen aberturas, pueda que los cerdos se distraigan o se asusten por estímulos externos propios del manejo, inclusive intenten huir a través de éstas.

Asimismo, el espectro visible de los cerdos abarca de 380 a 694 nm, con picos para las longitudes de onda del azul (439 nm) y el verde (556 nm). Al adaptar la luz a su espectro visible, su visión mejora, lo que da lugar a un mejor comportamiento social, un mejor aprovechamiento del entorno y una reducción del estrés.

Por otro lado, los cerdos no gustan ni de las zonas intensamente iluminadas, ni de las sombras; por lo que es importante realizar una buena distribución de la luz. Al respecto, la legislación europea sobre iluminación establece un mínimo de 40 lux (brillantes de la luz) con un fotoperiodo de al menos ocho horas al día.

Otro aspecto importante a tener en cuenta en el manejo de los cerdos, para evitar el estrés y la pérdida de tiempo, es cuando se trasladan de un lugar a otro. Para entender cómo mover los cerdos tenemos que considerar dos conceptos: El ángulo de visión del cerdo, que es muy amplio (310°); y la zona de huida, espacio que el animal normalmente no deja que se invada, es una zona de seguridad que necesita el animal para poder escapar. El miedo va a condicionar siempre la zona de huida de un animal. Hasta que no se entre en esa zona de alerta, el animal no verá comprometida su integridad y no iniciará la huida. Un animal miedoso verá comprometida su integridad mucho antes que cualquier otro animal, con lo que se alejará de nosotros mucho antes (Figura 4).

Por otro lado, hay que tener presente que el sentido en el que se van a mover los cerdos no es algo improvisado, el cerdo evolutivamente ha aprendido que, si el peligro viene por delante de la espalda, debe huir hacia atrás y si el peligro viene por detrás de la espalda, debe huir hacia delante. Este comportamiento determina lo que se llama el punto de equilibrio (o de balance) del cerdo, que determinará su huida en relación a nuestra posición. Asimismo, para un buen manejo, hay que acercarse al animal lentamente para no provocar una respuesta exagerada al entrar en su zona de huida; además hay que tener en cuenta su punto de balance para desplazarlo en el sentido deseado. La correcta ubicación para arrear a los cerdos hacia adelante es el punto b (Figura 4 y 5).

Por otro lado, si queremos que el traslado de los cerdos sea rápido, sin estresarlos y maltratarlos, hay que evitar cambios de superficie en el suelo de la manga de conducción (piso de cemento, con piso de tierra o arena), asegurarse que no haya objetos extraños y evitar zonas de sombras y claros, ya que debido a su visión pueden ser confundidos con cambios en el relieve del suelo. Asimismo, se debe arrear en grupos pequeños (8 a 10), no hacerlos correr, no gritar, ni mucho menos golpearlos o usar picanas.

La audición. Gracias a su grado de especialización, la audición es posiblemente el segundo sentido más útil en la vida de los cerdos. Mediante la interpretación de vocalizaciones (25 a 30 sonidos diferentes), los cerdos determinan el estado emocional, la salud, las actitudes motivadoras, la identidad de otros cerdos; utilizan el oído como una importante fuente de información social; los llamados sonidos integrativos, mantienen juntos a las camadas. Por ejemplo, los chillidos se producen cuando los cerdos sienten miedo y pueden ser utilizados como alerta para otros individuos; asimismo los gruñidos tranquilos (de baja intensidad y más espaciados) se producen cuando los cerdos se están alimentando, y también pueden indicar la situación o lugar en el que se encuentra cada animal en relación a sus compañeros.

Durante el periodo de lactancia (sonidos neonatales), la capacidad auditiva de la madre juega un papel fundamental en su interacción con las crías, en la atención que ésta les ofrece y por lo tanto en sus posibilidades de supervivencia. Se ha identificado una interacción de vocalizaciones entre madres e hijos durante la lactancia, lo cual ha sido comprobado en granjas donde los ventiladores hacen mucho ruido, los lechones no alcanzan el peso ideal al no escuchar los llamados maternos producidos durante la bajada de la leche (Arch-Tirado et al., 2004).

Asimismo, investigaciones realizadas hace poco más de 20 años han demostrado que las vocalizaciones emitidas durante la castración de los lechones son diferentes a cuando, por ejemplo, sólo se les están sujetando; para el oído humano prácticamente los gruñidos emitidos en estas dos situaciones son iguales. Un chillido de cerdo puede ser tan fuerte como 115 dB y, por el contrario, su mayor sensibilidad es apenas a los 9 dB; además, los cerdos escuchan el doble de frecuencia que el humano; por lo tanto, sonidos agudos e intermitentes como los golpes de las puertas, silbidos fuertes, gritos, etc. deben ser evitados para no estresarlos. Las granjas no deben estar ubicadas muy cerca de carreteras de alto tránsito o de lugares ruidosos.

Ciertas vocalizaciones (sonidos de competencia) permiten que las jerarquías sociales ya establecidas se mantengan y se evitan peleas continuas. Asimismo, son muy importantes, también, los sonidos sexuales en especial las emitidas por los verracos durante el cortejo. El pasar algunos minutos regularmente observando a los cerdos, permite reconocer las diferentes vocalizaciones en el contexto en que ocurren. El sonido de un lechón chillando, cuando es aplastado por la cerda hará que cualquier granjero corra para salvar al lechón. Asimismo, se podrá observar que los lechones chillan en muchas situaciones, con o sin dolor, el análisis del sonido revela que las vocalizaciones difieren.

Tengamos en cuenta, entonces, que diferentes sonidos (vocalizaciones) tienen diferentes significados; sonidos repetitivos de baja intensidad se producen cuando los cerdos están tranquilos, pero cuando los sonidos son cortos y de alta intensidad se producen cuando están intranquilos, nerviosos, asustados. Cuando están frente a un estresor, emiten sonidos de “llamadas de alerta” que ponen en aviso al grupo y todos reaccionan corriendo, aglomerándose, en otras palabras, todo el grupo se estresa, lo cual es perjudicial para su bienestar.

Tacto. El cerdo cuenta con una alta densidad de receptores táctiles en el hocico, que utiliza como su principal herramienta para encontrar alimento, desenraizar plantas, empujar objetos y para realizar un gran número de interacciones sociales. Son capaces de detectar y reconocer diferentes texturas y cambios en la temperatura y la humedad relativa. Asimismo, las cerdas son muy sensibles a que se les frote en la espalda, concretamente cerca de la cruz, punto donde el macho apoya la barbilla cuando monta; detalle a tener en cuenta al hacer inseminación artificial, ya que esta acción favorece la mayor presencia de oxitocina, incrementando las contracciones para una mejor absorción del semen. Son muy sensibles a nivel del vientre o ubre, si está pariendo un masaje en esa zona estimula la descarga de oxitocina, favoreciendo el parto; asimismo, si el cerdo está nervioso o asustado, se calma cuando se le hace masajes a nivel del vientre e inclusive se echa y emite gruñidos lentos, suaves sinónimos de tranquilidad.

Conclusión

El entender cómo se comportan los cerdos bajo diferentes condiciones de crianza y, además, el conocimiento de cómo funcionan sus sentidos, coadyuvarán a mejorar su bienestar y por lo tanto, la productividad de las granjas.


Primera Parte

Huella hídrica en la producción porcina

Deja un comentario

Descubre más desde Actualidad Porcina

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo