Mg.Sc. José M. Cadillo Castro
Profesor Principal – UNALM
La etología es la ciencia que estudia el comportamiento de los animales, ya sea en su medio natural o en cautiverio. Su objetivo es investigar cómo los animales se relacionan con su entorno, a fin de entender su comportamiento frente a diferentes situaciones; lo cual puede ayudar a su bienestar y, por ende, mejorar la productividad, competitividad y aceptación del consumidor.
El comportamiento animal es el resultado de la interacción de influencias genéticas y ambientales. Algunos comportamientos tienen determinantes más genéticos (innatos) que, aprendidos; mientras que en otros casos sucede lo contrario. Los llamados comportamientos instintivos están programados genéticamente y suelen ser muy poco influenciados por la experiencia o el aprendizaje; como, por ejemplo, ciertas habilidades esenciales para la supervivencia (succión del pezón por las crías) y la reproducción. En cambio, los comportamientos aprendidos dependen de las experiencias vividas por cada animal, que en muchos casos pueden tener mecanismos innatos de arraigo, pero deben “aprenderse” durante su desarrollo (Manteca et al., 2012).
Desde el punto de vista de la crianza comercial de los cerdos, que generalmente se hace con animales criados en confinamiento, hay varias pautas de comportamiento que se debe conocer, ya que son de utilidad práctica y coadyuvan a mejorar la productividad.
– Comportamiento alimenticio.
Los cerdos cuando están en grupo consumen más alimento en comparación con los que están solos (comportamiento alelo mimético: Hacen las cosas al mismo tiempo, se incrementa la actividad resultante de la presencia de otros individuos); prefieren el alimento presentado en pellets en comparación con los presentados en forma de harina; prefieren el alimento humedecido o en forma de sopa, a los secos; cuando se alimentan a discreción (ad libitum) alternan el consumo de alimento con el consumo de agua, pero si su alimentación es restringida, primero terminan el alimento y luego consumen el agua. Asimismo, cuando los cerdos son criados libres, un patrón característico de ingesta es hozar (mete la trompa al suelo y la levanta hacia delante y arriba, abriendo surcos y tirando tierra). Es una forma de buscar alimentos que se encuentran en el subsuelo, como lombrices y raíces. Los movimientos característicos de la trompa al hozar, puede hacer que el alimento salga fuera del comedero, por lo que, al construir los comederos, la parte posterior de éstos deben ser altos (50 a 60 cm), mejor aún si forman parte de la pared del corral (figura 1).

– Comportamiento social.
Los cerdos son animales gregarios, tienen la necesidad de tener la oportunidad de socializar entre ellos. Su estructura social se basa en la relación dominancia – subordinación, lo que les permite establecer una “jerarquía social” desde muy temprana edad. Los dominantes hacen prevalecer su estatus cuando necesitan obtener recursos, como alimento, agua o quieren hacer respetar sus privilegios como escoger las zonas de mayor confort (zonas con sombra, más abrigo, más frescos, ente otros). Para establecer esta jerarquía, los cerdos suelen pelear entre parejas para determinar quiénes ostentarán el liderazgo del grupo. Esta jerarquía se suele mantener mientras no hay reagrupaciones; cada vez que se mezclan animales desconocidos, se establece un nuevo orden de jerarquía, lo que implica peleas (figura 2). Hay que tener presente que las peleas traen consigo lesiones y estrés, lo cual perjudica el rendimiento de los cerdos; por lo que no es conveniente, hacer reagrupaciones frecuentes. Asimismo, se ha podido observar que atacan en grupo al de menor jerarquía y que la agresión de los dominantes hacia los dominados se exacerba en determinados momentos, por ejemplo, cuando se da el alimento; lo cual pasará desapercibido cuando la capacidad de los comederos está en relación al número de cerdos y acentuándose cuando hay un déficit de los mismos.

– Comportamiento sexual.
Conocer las manifestaciones conductuales de la cerda en celo, es de gran importancia práctica en la crianza comercial de los cerdos, más aún si se hace uso de la inseminación artificial. Entre las principales manifestaciones de conducta tenemos: Intranquilidad, busca al macho, gruñidos, disminución del apetito, orinar con mayor frecuencia, monta y se deja montar. A esta última manifestación se le conoce como “reflejo de la tolerancia a la monta”, importante porque es el momento óptimo para hacer la inseminación.
Asimismo, también es importante conocer la conducta sexual del verraco, la misma que incluye la motivación sexual (libido) y la capacidad de monta. El patrón de la conducta sexual del macho en presencia de una hembra en celo, se inicia con una conducta exploratoria y olfateo de la zona ano-genital de la hembra; golpea los flancos de la hembra con la trompa; orina frecuentemente y emite un sonido característico y presenta salivación abundante; durante este proceso intentará montar a la hembra en repetidas ocasiones, y sólo lo hará cuando ésta esté dispuesta o acepta la monta.
– Comportamiento exploratorio o de investigación.
La primera reacción del cerdo cuando se encuentra en un nuevo ambiente o frente a cosas nuevas, es a explorarlo; para lo cual, usa principalmente los sentidos del olfato y del tacto, a través de la trompa (tiene una alta densidad de receptores táctiles). En condiciones naturales, los cerdos dedican mucho tiempo a explorar su entorno hozando en busca de comida. Para el cerdo es importante manifestar esta conducta, ya que el instinto de hozar es tan fuerte que siempre tiene esa necesidad, donde quiera que esté; tal es así que si no puede llevar a cabo esta conducta de exploración, como es el caso en crianzas en confinamiento con corrales con pisos de cemento o slat, la puede redirigir hacia un estímulo alternativo, como la mordedura de las colas de sus compañeros de corral (caudofagia) o hacia cualquier objeto que esté a su alcance como por ejemplo, los comederos o tolvas (Rius J., 2020).


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